He estado de voluntaria durante un año y he hecho grandes amigos y me he sentido útil al poder ayudar a estos niños que tanto amor necesitan.

Muchas veces cuando las personas se cruzan en tu camino no sabes porqué están ahí, pero cuando pasa el tiempo ves todo lo positivo que te llevas de esa experiencia, te das cuenta que recibes mucho más de lo que das.
Hoy día tenemos una buena relación, aunque en la distancia porque se fue a vivir fuera de Jerez. Pero existen los teléfonos, los correos e internet.
Cuando llegó al Centro no quería venir, fue obligada por su madre y por el colegio donde estaba. No estudiaba nada, no tenía ninguna motivación en la vida, parecía que nada le llenaba. Todo era negativo en su vida.
Poco a poco me fui acercando a ella, teníamos una psicóloga, una educadora social y una trabajadora social. Todos tratamos de ayudarla y que se fuera abriendo con sus problemas.
Quizás en mí vio la confianza que le costaba tener en los demás.
Sus problemas de familia eran bastante fuertes, un padre que los abandona a ella, a su madre y a sus hermanos, un hermano pequeño más rebelde que ella, el paro en la familia y como no, su autoestima de sentirse querida y aceptada por los demás por su físico.
Es una chica preciosa que no le gustaba su cuerpo. Pero tampoco hacía nada por ayudarse. Una chica muy madura y siempre iba por delante en pensamientos e ideas. Algunas veces esos pensamientos le hacìan mucho daño, se planteaba muchas preguntas que quizás otras niñas de su edad no se las hacían.
Algunas veces quería tirar la toalla porque no se dejaba aconsejar, no aceptaba ninguna opinion, solo la suya era la buena.
Pero poco a poco veía que cuando charlaba con ella y decía a todo que no, muy poquito a poco la veía cambiar y eso me ayudaba y me motivaba a seguir en este camino.

A los niños desde pequeños hay que escucharlos, sus miedos, sus preocupaciones, sus defectos, son tan importantes, que algunas veces con esa edad no le damos importancia, y conforme va pasando el tiempo se convierten en verdaderos problemas, como la anorexia, la bulimia, el sentirse rechazado por los demás, el menospreciarse. No abandonemos a nuestros niños para que el día de mañana hagamos hombres y mujeres fuertes de amor y honestidad.
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